Cuando clamamos a Dios

Jeremías 33:3 dice:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (RVR1960)

El punto de partida de la oración es el clamor. Dios quiere que nosotros hagamos nuestra parte en clamar a él y él, a su vez, promete responder.

Jesús dijo que todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:8).

La respuesta de Dios, viene a lo que claman. A los que llaman, él les abre la puerta.

Dios quiere que le clamemos y que nos presentemos delante de él en oración. Con solo acercarnos a él con necesidad, estamos reconociendo que él es poderoso y que él es quien puede contestar nuestra oración. Dios promete responder; podemos tener esta seguridad, él siempre nos va a escuchar y nos va a contestar. Puede ser que la respuesta sea en una manera diferente a la que esperábamos, pero tenemos la seguridad que su oído no se ha endurecido para oír, ni su mano se ha acortado para salvar (Isaías 59:1). Él nos escucha, él nos responde. Cuando tocamos a la puerta, él la abrirá.

Clama a Dios con confianza. Clama en tu necesidad y depende de él. Dios te escuchará y te responderá.

 

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Acerca de Eric Michiels

Autor y conferencista. Pastor de jóvenes de la iglesia Union Church of San Salvador, en El Salvador. www.amazon.com/author/ericmichiels
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